SOY NIÑO/NIÑA Y ESTOS SON MIS DERECHOS…

  • Tengo dereIMG_2239cho a que me respeten, no importa cuál sea mi religión, color de piel, condición física o el lugar donde vivo.
  • Tengo derecho a recibir un nombre y apellidos que me distingan de los demás niños y niñas.
  • Tengo derecho a vivir en familia, que me cuide, me alimente, pero por sobre todo que me quiera.
  • Tengo derecho a recibir educación y tener las cosas que requiero para estudiar.
  • Tengo derecho a descansar, juegar y divertirme en un ambiente sano y feliz.
  • Tengo derecho a recibir atención médica y que se me cuide cuando me enferme.
  • Tengo derecho a decir lo que pienso y lo que siento.
  • Tengo derecho a reunirme o formar grupos con otros niños y niñas, para conversar, expresarnos o simplemente pasarlo bien.
  • Tengo derecho a ser protegido. Nadie debe maltratar mi cuerpo, herir mis sentimientos, tocar mis partes íntimas o pedir que se las toque a otras personas.
  • Tengo derecho a no ser explotado en trabajos que me dañen o impidan que crezca como los demás niños o niñas. Tampoco se me debe utilizar para cometer delitos.

 

CONVENCIÓN INTERNACIONAL SOBRE LOS DERECHOS DEL NIÑO

 

Oficina de Protección de Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes
Dirección de Desarrollo Comunitario
Municipalidad de San Antonio

Oficina de Protección de Derechos de niños, niñas y Adolescentes (OPD San Antonio)

La Oficina de Protección de Derechos realiza acciones orientadas a otorgar protección integral a niños, niñas y adolescentes en el marco del respeto de sus derechos.

¿Qué son las competencias parentales?

Es una forma de referirse a las capacidades prácticas que tienen los hombres y las mujeres para cuidar, proteger y educar a sus niños, asegurándoles un desarrollo suficientemente sano. Hace referencia al conjunto de capacidades cuyo origen está determinado por factores biológicos y hereditarios. Son modulados por las experiencias vitales, afectados por la cultura y los contextos sociales.

¿Cuáles son las capacidades prácticas?

– Capacidad de apego: Será entendido como vínculo que se establece entre el niño y sus cuidadores ya sean su padre o madre como otros adultos. En este lazo participan los recursos emotivos, cognitivos y conductuales de estos adultos.

– La empatía: Capacidad para ponerse en el lugar del otro, en este caso, sintonizar con el mundo interno de sus hijos para responder adecuadamente a sus necesidades.

– Los modelos de crianza: Saber responder a las demandas de cuidados de un hijo o una hija, así como protegerle y educarle.

– La capacidad de participar en redes sociales y de utilizar los recursos comunitarios: Capacidad de pedir, aportar y recibir ayuda de sus redes familiares y sociales, incluyendo las redes institucionales y profesionales que tienen como mandato promover la salud y el bienestar infantil.

– Las habilidades Parentales: Capacidad de los adultos, que les permite dar una respuesta adecuada y pertinente a las necesidades de sus hijos de una forma singular, de acuerdo a sus fases del desarrollo. Se basa en experiencia de vida en un contexto social adecuado.

¿Qué es la Parentalidad Resiliente?

Parentalidad resiliente es la capacidad de los adultos responsables para asegurar no sólo los cuidados necesarios a sus niños, sino que ayudarles a hacer frente a los sucesos dolorosos que les toca vivir, capaces de apoyar afectivamente a sus hijos, transmitiéndoles que los sucesos de la vida son parte de un proceso continuo donde existen perturbaciones y consolidaciones.

Entre las características de estos padres y madres competentes y resilientes, se encuentran:

– Una opción prioritaria para estar presentes con afectividad y autoridad en los cuidados y educación de sus niños, así como flexibilidad